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sábado, 9 de abril de 2011

Who´s faster?



Usain Bolt, el hombre más rápido de la tierra, viene a Salónica. El último meeting de la temporada de la IAFF tiene lugar en la ciudad. No me lo creo.

Casi por casualidad, un día escuchando la tele lo comentan de refilón, pero como todavía faltan bastantes días, lo olvido por completo. Investigo por Internet de qué se trata exactamente porque sé que hay Diamond League, Golden League, etc… pero de la IAFF estoy un poco pez. La página que anuncia el suceso deja mucho que desear. 


Llegadas las fechas -segunda semana de septiembre- veo carteles por las calles y anuncios en la televisión. Parece que va en serio, aunque lo de Bolt sigo poniéndolo en cuarentena. Me lo empiezo a creer cuando veo que las que anuncian la reunión son las atletas Isinbayeva, que tiene el récord mundial de salto de pértiga, y Blanca Vlasic, que es la campeona del mundo de salto de altura. 

Me pongo a buscar cómo puedo conseguir las entradas. Una mañana de domingo, si no recuerdo mal, voy a un cajero del banco que toca e ingreso la pasta. Creo que fueron 15 euros por persona los dos días. Por suerte, no tenemos ningún problema.

Una tarde cualquiera salimos de paseo mi mujer y yo en dirección al mar y a las tiendas. A la altura de la calle Tsimiski escuchamos cierto murmullo y vemos a un grupo de gente en la calle que parece esperar algo o a alguien.


Cuando veo que están haciendo cola junto a la tienda de Puma se me enciende una lucecita en la cabeza. ¿Estarán esperando a Bolt?

Reacciono de inmediato. Abandono a mi mujer. Salgo corriendo. La cuesta hacia a casa no es muy pronunciada, pero igualmente cansa. No sé si llegaré a tiempo. Sudo.
Subo las escaleras de dos en dos, entro en casa tropezando con algunos zapatos y cojo la cámara de fotos que está en el cajón. En Salónica conviene siempre llevar la cámara encima. También agarro una de mis zapatillas, que es Puma y está casi nueva. Ahora bajo las escaleras de tres en tres. Sólo espero que no sea demasiado tarde. A lo mejor el campeón hace acto de presencia y se va a los dos minutos. Lo desconozco.
Agarro a mi mujer, que me está esperando, y nos metemos por entre la gente. Conectamos nuestros pabellones auditivos. Bolt llega en un cuarto de hora y firmará autógrafos. Nos colamos con los periodistas y algunos VIP. 

La tienda está engalanada para la ocasión, con fotos y camisetas de Bolt por todos lados. Me regalan también unos brazos-alas de goma espuma enormes que simulan el gesto característico de Usain. Siempre lo hace cuando gana. 


En la sala hay muchas cámaras de televisión, micrófonos, grabadoras… También un atleta griego saltador de altura, que ya está retirado, que hace como de maestro de ceremonias. Hay una silla, una mesa y unas vallas que las separan de nosotros. Ahí firmará. 

Los dependientes intentan vender algo aunque, como casi no se cabe, nadie se puede mover. 

Nos enteramos de que Kostas Papanikolau, jugador de baloncesto, ha fichado por el Olimpiakós. Lo están comentando algunos periodistas de la ciudad. 

Antes de que entre por la puerta el atleta, se producen varias falsas alarmas. La seguridad privada y algunos policías prohíben la entrada a la gente. Nosotros estamos dentro. Se retrasa bastante y el calor aprieta. Algunos chavales también consiguieron quedarse y hacen cola con tal de ser los primeros.

La temperatura de la sala, el murmullo de la gente y el calor humano no se soportan más. Por suerte, esta vez sí, Bolt viene.

Se oyen los gritos de la gente y miembros de seguridad hacen hueco. Un pequeño pasillo permitirá que pase el séquito. 


Flanqueado por dos o tres guardaespaldas, aparece el monstruo. Es altísimo. Viste con ropa deportiva y va escuchando música. Está muy serio. Intuyo que a lo mejor no se siente cómodo en este tipo de escenarios. Desaparece por unas escaleras que dan a la parte de arriba. Al parecer allí se hace unas fotos para la tienda y demás.

Aparecen también los políticos, claro, y los hijos de los políticos… Tienen una cara que se la pisan. 

La gente se impacienta. De nuevo aparece el segurata chulo y Bolt toma asiento detrás del sitio vallado. Sin embargo, todavía tardará un rato en pasar la fila. Una serie de periodistas se adelantan y le entrevistan. El saltador de altura que dijimos es quien traduce las preguntas. 


Como imagino que fuera está cada vez más lleno y los minutos pasan, deciden abrir la valla. La gente circula cuan procesión. No dejan que la gente se pare más de tres o cuatro segundos, lo justo para que Bolt firme una de sus fotos. Pero llega mi turno y, ni corto ni perezoso, saco de la bolsa una de mis zapatillas. Me mira serio y, sin mediar palabra, firma. No dejan que nos acerquemos para tirar alguna foto, así que hacemos lo que podemos. Más contento que unas Pascuas salgo de allí con una foto firmada, una zapatilla y mis brazos  who´s faster? Como un niño con zapatos nuevos, oiga.


La foto se la regalé a mi amigo Luis, ex atleta, pero la zapatilla, que casi no me la pongo, la guardo como oro en paño.


El acto publicitario tuvo lugar un jueves. El sábado y el domingo se produjo la reunión, a la que asistimos gustosos. Vinieron un montón de campeones y lo pasamos muy bien. Javier Sotomayor, medalla de oro en Barcelona 92 en salto de altura, estaba cerca de nosotros.

Usain Bolt montó su espectáculo. Mientras sonaba Zorba el Griego antes de los 200 metros, empezó a puntear como si tuviera una guitarra eléctrica. Se puso a bailar con la complicidad de los otros corredores. Ganó de calle la carrera.


Está claro que donde habla y se siente cómodo Bolt es en la pista y no firmando autógrafos. Grande Bolt.

Entrenándose en mi campo de entrenamiento:


http://www.youtube.com/watch?v=Qgf6Y_NXVkA&feature=related 

El show:

http://www.youtube.com/watch?v=dLvDA9gDh8Y&feature=related

La carrera:

http://www.youtube.com/watch?v=3N41hheW7tE&feature=related


Un pequeño apunte:


http://www.primerahora.com/boltganalos200metrosenfinalmundialdeatletismo-330586.html




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